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Las Crete Senesi son uno de los lugares más sugestivos de la Toscana y representan un auténtico cofre de bellezas naturales y artísticas. La particular conformación de las Crete Senesi y la atmósfera única que las rodea las han hecho famosas en todo el mundo y un destino codiciado por turistas y aficionados a la fotografía. Descubramos juntos cuáles son los lugares que no hay que perderse y qué hace tan fascinantes a las Crete Senesi.
Situadas en una zona particular de la Toscana, las Crete Senesi forman parte integral de un paisaje único en el mundo. El territorio, de forma ondulada y de colores que varían del gris al marrón, está compuesto por colinas de perfiles sinuosos y suaves, surcadas por caminos empedrados que parecen perderse en el horizonte. Panoramas que se extienden hasta donde alcanza la vista con una luz que, según las estaciones, adquiere matices distintos: es el espacio ideal para sumergirse en la naturaleza, paseando entre campos y bosques, en soledad o en compañía, disfrutando de la calma y la belleza del campo toscano. Las Crete Senesi se extienden entre las provincias de Siena y Arezzo. Conocidas por el paisaje inmenso y árido, parecen salir directamente de un cuadro impresionista. Este territorio se caracteriza por colinas arcillosas de formas sinuosas y suaves que se prolongan durante kilómetros, creando un paisaje espectacular e incontaminado. En esta zona no hay grandes ciudades, sino solo pequeños y encantadores pueblos que parecen haberse quedado detenidos en el tiempo. Las áreas que albergan este espectáculo paisajístico son Buonconvento, Montalcino, Asciano, San Giovanni d’Asso y Rapolano Terme, que conservan aún intactas sus vistas medievales y renacentistas. Las Crete Senesi también son famosas por su producto típico, el aceite de oliva virgen extra, fruto de los numerosos olivares presentes en la zona: son, por tanto, una meta imperdible para quien quiera descubrir la belleza auténtica y natural de la Toscana. La zona es famosa por emocionantes paisajes naturales que cambian continuamente con el sucederse de las estaciones. En verano, estos paisajes adquieren un tono cálido y ocre, mientras que en invierno el blanco de la nieve aporta un aire aún más mágico a este lugar. Una actividad imprescindible es recorrer las Crete Senesi en bici. Quien decide visitar las Crete Senesi puede aprovechar las maravillas artísticas de la zona: el convento de Monte Oliveto Maggiore es sin duda un lugar que no hay que perderse durante una visita a las Crete Senesi. Embellecen este lugar mágico e imponente los frescos realizados por Luca Signorelli y Sodoma, que decoran las paredes de los corredores y de la iglesia. El centro histórico del Borgo Medievale de Asciano debe su importancia a la posición estratégica al sur de Siena a lo largo de la Via Lauretana: no hay que perderse el Museo Cívico Arqueológico y de Arte Sacro, donde se pueden admirar las pinturas del sienés Bartolo, de Sodoma y de Matteo di Giovanni, y el museo de la bicicleta. También se puede visitar la Abadía de Sant’Antimo, conocida también como “la joya del románico toscano”: la estructura parece surgir de una extensión de cipreses y olivos. Las hipótesis sobre su origen siguen siendo oscuras, aunque existe un documento que la haría remontar a antes del año 1000. Por último, mientras se llega a estos puntos de interés, se puede disfrutar del majestuoso y característico paisaje de la carretera blanca que parte de Buonconvento y va desgranando sus espléndidos paisajes ondulantes. La vista es realmente única y espectacular y abarca la torre redondeada de Sant’Ansano, las torres de Montalcino y Siena.

fuente: Terre di Siena